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Restaurante Al d'Emilio - Vila-real

Restaurante Al d’Emilio. (Vila-real)

Como en casa

Nos escapamos a Vila-real para comer en el restaurante Al d´Emilo. Nos recibe Emilio Miralles Serrano, propietario y maître de este establecimiento, que presta sus servicios desde 1998.

Pasamos al comedor y desde el primer momento empezamos a sentir esa amabilidad de quien de su restaurante hace su casa y de sus clientes sus invitados y amigos. El comedor es de estilo clásico, bien iluminado, con techos abovedados, arcos, columnas de caravista y mobiliario de madera. Tiene una capacidad para 70 comensales y permanece abierto de martes a domingo a medio día y las noches de viernes y sábado.

La oferta gastronómica con la que trabajan es una carta, donde destacan algunos entrantes y que termina con excelentes arroces, pescados y carnes, sin olvidarnos de unos magníficos postres caseros.

Descubrimos en Emilo una persona participativa, implicada en múltiples actividades, miembro del grupo “Ocho chefs, ocho platos”, de la Asociación gastronómica y cultural de Vila-real, ganador de las cinco ediciones del concurso de la olleta de la plana, que se celebra en el mes de noviembre en la localidad. Gracias a esta trayectoria representó a la provincia de Castellón en la Asamblea nacional de Euro-toques 2016, que se celebró en Elche y que reunió a más de 300 de los mejores chefs del país. En esta ocasión su interesante versión de la Olleta en una de las comidas que se sirvieron.

 

Empezamos con el menú que nos proponen:

Tataki de atún, guacamole, mahonesa de soja y crujiente de cebolla. Agradable tosta de pan sobre la que se presenta el lomo de atún, marcado por los cuatro lados y fileteado, le acompaña una crema de aguacate y unos puntos de mahonesa de soja que le dan cremosidad a la mezcla que se termina con unas esferificaciones de aceite de oliva y tomate, el crujiente de cebolla y unas flores capuchinas que le aportan un toque crujiente y colorido al plato. Muy recomendable.

 

Ensalada de pulpo a la gallega. Un clásico de la casa, utilizando como base el concepto del pulpo a la gallega nos presentan esta interpretación en forma de ensalada. Sobre unas láminas de patata hervida encontramos lechuga, tomates cherrys y las láminas de pulpo, aliñado con una reducción de naranja emulsionado con aceite de oliva virgen y espolvoreado con pimentón. Curioso el matiz que le aporta la vinagreta al combinar con el pulpo.

 

Hummus de garbanzos. Base de un suave puré de garbanzos acompañado de unos chipirones a la plancha, tapenade, aceite de cilantro, piñones y unos germinados. Excelente interpretación de lo que podría ser un guiso tradicional de sepia con garbanzos combinándolo con la frescura de un humus.

 

Fritura de verduras. Presentación diferente de una fritura de verduras, ya que normalmente siempre se presentan fritas y con la salsa o acompañamiento a parte, en este caso las encontramos revueltas en una salsa casera que le aporta ciertos matices dulces y picantes a la vez que transforman la simplicidad de un buen frito en un plato goloso.

 

Cazon en adobo. Sobre unas sutiles líneas de tinta de calamar y unos puntos de puré de pimientos del piquillo encontramos una juliana crocante de verduritas enharinadas y fritas. Bajo las verduras, los tozos de cazón, previamente adobados, sin exceso de vinagre como pasa en algunos adobos.

 

Patatas bravas con allioli y sepia. Patatas bravas acompañadas de unas tiras de sepia, impregnadas con el allioli y espolvoreadas con mezcla de pimentón dulce y picante. Una mezcla de sabores ganadores.

 

Arroz de pato con verduras, setas y caracoles. Excelente arroz, perfecto en su punto de cocción, fino, sabroso, con un “socarraet” en su punto.

La combinación de los sabores, las setas, el pato que está previamente confitado y luego desmenuzado, las verduras, en fin, un arroz para no perdérselo y si lo has comido para repetir una y cien veces.

 

Tarta de ruibarbo. Sobre base de galleta y mantequilla encontramos la tarta de queso, cremosa y no excesivamente dulce, que se cubre con la mermelada de ruibarbo, producto más tradicional de los postres del norte y de Europa que de estas zonas, pero que se utiliza con acierto en esta elaboración.

 

Semifrío de leche merengada y mermelada de mango. Buena combinación de sabores, donde contrasta el dulzor de la leche merengada con la acidez del mango, le acompaña una teja de almendra y un bizcocho pasiego de base.

 

Torrija de horchata con helado de san Pascual. Postre con historia, ya que el helado de san pascual es una receta cuya base histórica se remonta al siglo XV, y se realiza con una base de sabayón, dando como resultado un helado muy parecido al de mantecado, quizás sea este el origen del mismo. Acompañado de una torrija de horchata y reducción de vino de Marsala. Un bocado muy interesante, estas torrijas apetecen todo el año.

 

Antes de despedirnos insistimos en felicitar a la cocinera, y así lo hicimos, conociendo entonces a Encarna Soria Navio, jefa de cocina y copropietaria del restaurante. Emilio y Encarna son una pareja de anfitriones excelentes, quienes con el paso del tiempo y mucho trabajo se han posicionado como lugar de referencia en Vila-real.

 

En lo que a la carta de vinos se refiere, podemos apreciar una serie de vinos recomendados tanto de blancos, como de rosados, espumosos y tintos de diferentes regiones vinícolas de España.

A banda de los recomendados observamos una carta donde encontramos una gran variedad de vinos y de uvas, así como Denominaciones de Origen.

El grueso de la carta en cuanto a tintos, son de la D.O. Ca. Rioja y la D.O. Ribera del Duero, conjugando vinos clásicos como Muga, San Vicente, Pago de Carraovejas o Pago de los Capellanes, y vinos más modernos como Baigorri, Comenge o Tomás Postigo, lo cual nos da a entender que está carta está trabajada y viva.

Tiene un apartado de otras Denominaciones, entre las que se encuentran, como no podía ser de otra manera, Castellón y Valencia, acompañadas de Jumilla, Campo de Borja, Somontano y Castilla y León.

Los vinos blancos siguen la misma línea, mezcla de clásicos y modernos, con variedades como verdejo, chardonnay, albariño, gewürztraminer etc.

Los espumosos también tienen la importancia que se merecen, no tenemos que olvidar que uno de los fuertes de Emilio, son los arroces, que maridan a la perfección con los espumosos.

Tanto es así que con nuestro arroz de setas, pato y caracoles nos sorprendió con un espumoso de la D.O. Cava, "Rimarts 40", un Brut Nature Gran Reserva, con más de 40 meses en rima, con una burbuja muy pequeña, fina y persistente, con aromas de fruta madura, y tostados, característicos de la crianza y con un carbónico perfectamente integrado. Un final de boca largo y muy agradable. Una combinación perfecta.

En la carta también encontramos dos rosados, que aunque se pidan menos, es igual de importante el tenerlos.

Lo que más me llama la atención es la cantidad de vinos, que el rte. Al D' Emilio, tiene fuera de carta, alrededor de 25 referencias diferentes.

Esto habla muy bien de Emilio, alma mater del negocio, una persona inconformista, que siempre está buscando las últimas novedades del mercado vitivinicola para poder sorprender a sus comensales.

 

Restaurante al d’Emilio

Carrer Pere Gil, 3, Vila-real

Teléfono: 964 53 53 41