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Restaurante Atalaya (Alcossebre)

Restaurante Atalaya (Alcossebre)

Cocina creativa, fresca, divertida y dinámica. Elaborada por una joven pareja, muy preparados, exigentes e informados. La generación Y. Alejandra Herrador y Emanuel Carlucci tienen un estilo elegante y transmiten una imagen impecable en todo lo que hacen. “Cocinamos lo que nos gusta y lo que nos gusta es lo que mejor hacemos”.

Alejandra estudió en la escuela de Hostelería de Castelló, y Emanuel en la escuela Bellart de Barcelona, se formaron con Berasategui, Sergi Arola, Pepe Solla… iniciaron juntos esta aventura en Alcossebre; despiertos e inconformistas nos revelan su estilo personal, profesional y cuidado. Dos mentes inquietas trabajando al unísono buscando constantemente la perfección.

La vajilla es de María Durante, madre de Alejandra, con piezas únicas e irrepetibles. Obras de arte a medida de cada elaboración dan un tratamiento personalizado a cada plato y mejoran cada experiencia. La cubertería de Laguiole también es digna de mención, de calidad y con mucho carácter ¡Muy chula!

El interior está muy bien resuelto y luce una atmósfera agradable, ambiente luminoso, relajante, minimalista y actual, con espacio para toques divertidos. Podemos ir todos los días hasta el mes de diciembre, excepto los martes por descanso del personal.

Nos recibe Emanuel, que transmite profesionalidad y confianza. Abrimos la carta. Dispone de tres menús de degustación, y la oferta se articula en tres sencillos pasos: abriendo boca, del mar y de la tierra y momentos dulces. Es altamente atractiva. Nuestra primera impresión: ¡quiero probarlo todo!

Antes de nada unos snaks y, prepárense porque… comienza la función.

Gilda líquida, ya saben, verde, salada y un poco picante. Delicada esferificación con todo el sabor del pincho encapsulado en una finísima estructura gelatinosa, intensa y fugaz.

Patata soufflé con mahonesa de Wasabi. tal vez escasa pero… es un snak. Resultan livianas y atrevidas, un bocado sorprendente con un puntito picante.

Empanadilla de nabo Daikon con tartar de Corvina y Jalapeño. Con interior sabroso, sorprendentemente crujiente y un poco atrevido.

Crujiente de tapioca y algas con camarones y Codium. El sonido en boca contrasta con el intenso sabor del mar que proporciona el Codium y los gustosos camarones.

El servicio del pan de hogaza y el pan de nueces y pasas, tiernos y esponjosos. Un untuoso aceite de oliva texturizado, mantequilla atemperada y aromatizada con ajo, cebollino, tomillo y romero, muy acertado, y sal en escamas. ¡Les va a costar no acabarse el pan!

Consomé de tomates asados, mejillones escabechados y aire de su escabeche. Delicado encaje junto a los aromáticos mejillones, de aroma penetrante con notas de Palo Cortado y ligera espuma. Un sorbo diferente, lleno de sabor y de texturas.

Ostrón del Delta del Ebro con kéfir y jalapeño. Las algas salvajes aportan un agradable aroma yodado. El ostrón ligeramente escaldado, de textura delicada y tierna, sobre una crema con recuerdos de yogur y contrastes de intenso Jalapeño. El conjunto resulta equilibrado y vibrante.

Tomates con bonito marinado, mahonesa de albahaca y crema yodada. El jugo precipitado es una fundente gelée con todo el sabor. Una versión de la ensalada de tomates, muy refrescante.

Puerro asado con pil pil de anguila y katsuobushi. Asado a baja temperatura, salsa ahumada, el salino de las huevas y la misteriosa danza de las finísimas láminas de bonito deshidratado.

Bacoreta ahumada con ajoblanco de coco y cerezas encurtidas. Según la lonja, este plato puede ser Caballa o Bonito. Con Bacoreta está buenísimo, de verdad. Los contrastes asiáticos y mediterráneos unidos a la untuosidad de la salsa, ofrece sabores conocidos y exóticos pero sin abusar. Delicioso.

Rape en suquet thai de galeras con ñoquis de patata y navajas. De gran complejidad técnica y gustativa, el aire se volatiliza por momentos, parece animado y aporta un aroma y una sensación inesperada.

Pichón con mole de umeboshi, mayonesa de cacao y ciruelas. Punto de cocción, jugo de asado ligeramente ligado y la guarnición a modo de puntitos, resalta un plato muy apetecible y divertido, es especial, sutil y armónico.

Melocotón en ceviche dulce, crema de vainilla y espuma de yogur. Esmerada combinación de cremosos, vaporosos, crujientes, helados, cargados de frescura y sintonía. Las notas del cilantro, jengibre y lima complementan los toques de albahaca fresca y la frambuesa liofilizada.

Baileys con espuma de toffee, bizcocho de café y velo de cacao. Escenifica la continuación de este momento dulce, igual no lo creen, pero resulta refinado y ligero, y en conjunto es fascinante.

Terminamos, ahora sí, con un té de rooibos y algas y unos cautivadores petit fours: rocas de muesli, delicadas trufas de sal y pimienta, gominola de mango y nubes de piña colada.

Una oferta bien estructurada, repleta de momentos cumbre, un punto necesario de atrevimiento, equilibrio, tradición, naturalidad, sabor, talento y elegancia. Alejandra y Emanuel se desmarcan con personalidad y estilo propio, con platos diferentes pero reconocibles y bien elaborados, con infinidad de matices del mundo que suman pero no saturan, buscando en cada elaboración la proporción. Siempre intentamos retarles a que visiten nuestros restaurantes recomendados, pero en esta ocasión, les instamos a vivir una experiencia gastronómica de creatividad, frescura, diversión, dinamismo y juventud. Quizá la perfección la encontremos en su búsqueda.

 

Carta de vinos del restaurante Atalaya

El nombre de Atalaya, es un homenaje a la abuela de Alejandra. En Atalaya Restaurante la bodega es tan importante como la cocina. Todos sus vinos han sido cuidadosamente seleccionados, de forma que exista un gran entendimiento entre plato y vino. En la carta conviven las grandes marcas, conocidas y respetadas en todo el mundo, con los más pequeños viticultores, románticos y no convencionales, que nos enseñan en cada botella la tradición, el “terroir” y variedades autóctonas casi perdidas. La carta de vinos, nada clásica, viene a hacer referencia a la carta de cocina, joven, dinámica y atrevida. Alrededor de 110 vinos (nacionales e internacionales), todos catados por Emanuelle y Alejandra, antes de introducirlos en carta.

Para la elaboración de tan amplia carta se dejaron aconsejar por clientes, distribuidores, sumilleres… sin dejar de lado la formación continua, viajes a bodegas, redes sociales, un sinfín de inquietudes para tener una gran carta. Realizan dos veces al año el cambio de carta, pero sin desmantelarla toda. Nuestro fantástico menú, fue maridado por una buena cantidad de vinos.

Manzanilla Papirusa, 100% palomino fino de bodegas Lustau, D.O. Xerez. Envejecido bajo velo de flor, en boca es seco, ligero, fresco y punzante en el paladar, aromas a camomila y notas herbáceas.

Albariño de Fefiñanes 2018, 100% albariño de bodegas Palacio de Fefiñanes, D.O. Rias Baixas. Notas tropicales, punto perfecto de acidez, amargos en su justa medida, fresco y aromático.

Chablis Gautheron 2016, 100% chardonnay, Borgoña (Francia). Manzana verde, melón maduro, notas anisadas, untuoso, glicérico, largo en boca y con toques finales de manzana asada.

Andeluna 1300 2015, 100% torrontes, Valle de Uco, Mendoza (Argentina). 1300 hace referencia a la altura de los viñedos con los que se elabora este vino. Notas de flores blancas, violetas, melocotón maduro, anisados, en boca es maduro, ácido, amplio e intenso.

Puszta libre!, uvas Zweigelt (85%) y St. Laurent (15%), Austria. Nariz marcada de inicio por toques animales, que desaparece en aireación dejando paso a notas de fruta roja, ciruelas, sutiles aportes terrosos y minerales acompañados de aromas especiados de pimienta y clavo. Tiene muchos parecidos a los vinos “Beaujolais”.

Grand Tokaj Edes Szamorodni 2013, variedades Furmin y Hárslevelű, entre otras. Hungría. Corteza de naranja, cítrico, toques de miel, goloso, ácido, agradable, suave, dulzura en su punto justo. Todo esto y mucho más dan las uvas botritizadas que se han elegido para la elaboración de este vino.

Cream Colosia, 50% palomino fino y 50% px. D.O. Xerez. Tostados, miel, avellana tostada, higo pasificado… acidez perfecta, frutos secos, almendra amarga. Un gran vino para un gran final de comida.

Como se puede observar, un maridaje espectacular y esto es solo una pequeña muestra de su gran carta de vinos. No duden en visitarlos, no les dejará indiferente.

Restaurante Atalaya

Camino l’Atall 1A (Las Fuentes), Alcossebre

964 41 49 30

atalayarestaurante.com · rest.atalaya@gmail.com