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Restaurante La Farola (Altura)

La Farola Restaurante (Altura)

 

Hoy nos desplazamos hasta la localidad de Altura, donde encontramos el restaurante La Farola.

 

Nos reciben cordialmente José Vicente Garnés y María Adrián, propietarios y cocineros del establecimiento. Nos cuentan un poco la historia de este restaurante, el cual nació hace ya algunos años en forma de bar de pueblo, sirviendo almuerzos, cafés y alguna que otra tapa. Con el transcurso de los años se han ido reinventando hasta convertirse en un interesante restaurante.

El local es muy agradable, luminoso, con una decoración sencilla y muy acogedora, adjetivos que concuerdan perfectamente con la comida de la que luego disfrutamos. La oferta gastronómica con la que cuentan se basa en un menú diario, donde podemos elegir entre cinco primeros platos y cinco segundos. Además, cuentan con una pequeña pero sugerente carta para los fines de semana, la cual varía todas las semanas. Participan también en las jornadas gastronómicas del Alto Palancia, elaborando un menú degustación con productos locales.

Nos invitan a la mesa para degustar los siguientes platos:

 

Gyozas de longaniza, salsa tonkatshu

Sabrosas gyozas rellenas con longaniza y col, servidas sobre una refrescante ensalada de algas wakame y terminadas con el sabor umami que le aporta la salsa tonkatshu. Acertadísima la mezcla de sabores en este plato.

 

Croquetas de güeña y de queso de Almedíjar

No sabríamos decir con cuál nos quedaríamos de las dos. Perfecto el crujiente y el grosor del empanado, cremosas en su interior, sabrosas, y acompañadas con un punto de salsa y un brote que son todo un detalle de presentación.

 

Sashimi de caballa con ajo blanco

Divertida y refrescante presentación de la caballa en forma de sashimi, perfecta en su punto de marinado, acompañada por un ajo blanco suave, de textura untosa y terminada con diferentes toques de granada, uvas, aguacate, brotes y piñones que le aportan diferentes contrastes a cada uno de los bocados.

Boquerón marinado en escabeche japonés con su bloody mary

Excelentes boquerones, marinados en un ligero escabeche japonés y servidos sobre un blody mary que combina a la perfección. Muy acertados una vez más los toques que culminan el plato, la huevas de mújol, el hinojo, unas hojas de cilantro y una juliana de manzana.

 

Alcachofas, salmonetes y salsa teriyaky

Riquísimo salteado de alcachofas, setas y puerros, que acompaña a unos lomos de salmonete apenas atemperados, perfectos en su punto de cocción y culminados con la salsa teriyaki. Destaca el sabor a brasa que le aporta la alcachofa al cocinarla sin casi aceite y la textura de los cacahuetes y altramuces que acompañan al salteado.

 

Pulpo de roca, jugo de marisco y romescu

Presentado entero sobre una base de salsa romescu encontramos este pulpo, de textura tersa y sabor intenso que se termina en el kamado, que le aporta un toque ahumado. Unos hilos de chile y el jugo del marisco culminan este plato.

 

Costilla con cremoso de coliflor y verduritas

Costilla cocinada a baja temperatura y terminada en el kamado, perfecta en su ejecución, melosa, y muy sabrosa. Acompañada de unas verduritas cocinadas al dente junto a un cremoso y aterciopelado puré de coliflor.

 

Coca Cristina

Sobre una base de crema pastelera se presenta esta torta "escullada", una quenelle de helado de mantecado y unos trozos de caqui en almíbar de vainilla culminan este postre de diez.

 

 

Carta de vinos

En nuestro país cada vez son más los consumidores que se han enganchado a la “cultura del vino” y exigen, en un restaurante, un equilibrio entre platos y vinos, lo que ha obligado al sector hostelero a leer guías y revistas e incluso ha hecho resurgir la figura del sumiller, como consejero a la hora de redactar una carta de vinos atractiva.

 

Pues bien, José Vicente, dueño, junto a su pareja, María, del restaurante La Farola, están en ese momento de querer elaborar una buena carta de vinos, en el momento de la “cultura del vino”. Antes de elaborar la carta, deciden que vinos poner, mediante cata y recomendaciones de sus clientes, o consejos de los distribuidores.

 

Sin ser sumilleres, ni haber realizado ningún curso de vinos, están cada vez más “enganchados” al mundo vinícola, porque tienen claro de que es el complemento ideal para sus grandes platos. La actual carta no es muy amplia, pero podemos observar el cariño que tienen por su comarca y su provincia, teniendo en un lugar privilegiado esos vinos. No sin dejar de lado las denominaciones de origen más conocidas de España.

 

En nuestra comida, José Vicente, nos recomendó una serie de vinos que paso a contaros.

Para empezar, nos sorprendió con un permuta tinto, Cent Piques, sutilmente dulce con un ligero toque amargo, muy sedoso, de paso fácil, ligero y grato recuerdo final.

Continuamos con un vino blanco, Alcovi 2016, de Almedíjar, elaborado con las variedades planta fina, castellana y sauvignon blanc, aromas a flores blancas, cítricos y notas tropicales, seco y con buena acidez.

Con el tinto, catamos la nueva añada de La Perdición 2014, con tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y 12 meses de barrica, de la I.G.P. Castelló, es lácteo, con notas de frutos rojos y toques de madera nueva y elegante.

No nos podíamos ir sin catar un vino, Arco de Morozán 2014, D.O. Ribera del Duero. Bodega familiar a la que María está vinculada. Elaborado con tempranillo de viñas centenarias, con toques de moras, frambuesas y yogur de fresa, con una acidez muy equilibrada.

Para el postre, nos aconsejó La Dulce Perdición 2013, vino dulce de merlot y bonicaire, de I.G.P Castelló, en el que destaca los aromas de nueces y pasas, y en boca es licoroso, suave y largo.

 

Ya en los cafés tuvimos la suerte de conocer un poco más a José Vicente y a María, representantes de este proyecto que tiene la humildad por bandera. Pero también el respeto por la cocina tradicional y por los productos de la zona, la inquietud por las técnicas más vanguardistas y los sabores de otras latitudes; y quizás, los más importante, la pasión por la cocina que queda plasmada en cada uno de los platos.

 

Si algún día tenéis la oportunidad de escaparos por la comarca del Alto Palancia, no tengáis la menor duda y dejaros sorprender por este restaurante, no os defraudará.

RestauranteLa Farola

Calle Agustin Sebastian, 4. Altura

Teléfono: 964 14 70 27