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Restaurante Malabar (Castellón de la Plana)

Malabar. Swing y fogones en Castellón

 

Hoy nos quedamos en Castellón para visitar un restaurante que nos transporta a la ciudad de Nueva York, a los años 20, a los pubs de Irlanda. Malabar es el último proyecto que ha llevado a cabo el Grupo la Guindilla. José Romero, al frente de la empresa, apuesta por locales diferenciadores y actuales. En el año 2003 abrió su primer local la Tasca la Guindilla, después La bodega la Guindilla, 15 tapas Gin&Club, Mercat de les Tapes, El Mercado Gin&Bar y la Guindilla Gastro-Tasca. A pesar de la crisis, no ha parado de crecer. El espíritu inquieto y la iniciativa emprendedora de este castellonense hacen que en la ciudad el negocio de la restauración se renueve, y nos acerca estilos que triunfan en otras ciudades como Valencia o Barcelona. En esta andadura que se inició el pasado noviembre, José Romero está acompañado por su socio y jefe de cocina Alfredo Granell, formado en la escuela de Hostelería y Turismo, quien apuesta por una cocina actual de raíces tradicionales y el producto de mercado.

Malabar nace bajo el concepto de compartir. Además de la carta, encontramos menús degustación y sugerencias del día. Sin embargo, este restaurante es algo más que comida, está especializado en coctelería y ofrece conciertos en directo para amenizar las veladas. La decoración de este lugar, bajo la firma de Francisco Segarra, es cautivadora y agradable, de estilo vintage, con madera, hierro forjado, azulejo hidráulico y mobiliario retro. Un ambiente único.

 

Nos invitan a sentarnos a la mesa para degustar los siguientes platos:

Croquetas de cocido: Croquetas con un sabor a cocido tradiconal, con pequeños trozos de carne y un empanado muy crujiente. El resultado es un platillo de sabor potente con un punto de ajoaceite.

Cebiche de gambas: Emplatado en mesa por el camarero, este plato es una interpretación del chef del cebiche peruano. Gambas, tomate cortado en dados, cebolla morada, aguacate, lima, tabasco, cilantro y cebollino. Un bocado armonioso y fresco.

Tataki de buey: Plato de origen nipón. Pieza de buey marinada en cítricos vienticuatro horas. A la hora de servir la pieza se marca en plancha y se corta en trozos finos cuadrados. Servido en un plato de madera largo de unos cuatro centímetros de ancho. El buey está compañado por una brunoise de pepinillos y zanahoria y unos puntos de wasabi que refresca y suaviza la potencia de la carne. Uno de los platos estrella de Malabar.

Pulpo braseado: Una forma diferente de presentar este plato. Cama de espuma de patata, esponjosa y suave, trozos de pulpo braseado y salseado con una muselina de ajo. Un plato interesante, elegante. Quizás el perejil utilizado para decorar disimula los sabores que deberían predominar.

Calamar con fideuà rossejat: Bonita presentación, plato pintado con tinta, estupendo calamar entero embellecido por un corte en cuadricula y bañado con una fina salsa mery sobre una cama de fideos rossejats cocinados en un buen fumet de pescado que le aportan al plato melosidad e intesidad de sabor.

Mar y montaña: Plato compuesto de manitas de cerdo, alcahofas y cigalas. Todo un deleite para el paladar poder degustar estas manitas completamente deshuesadas y perfectamente cocinadas que están acompañadas de unas cigalas peladas junto a unas alcachofas crujientes. Destacan las diferentes texturas: gelatinosidad, sutileza de la cigala, crujiente de las alcachofas y el caldo que hace de hilo conductor para dar sentido al plato.

Rabo de toro: Lingote de rabo de toro cocinado de forma tradicional, con su bresa y su reduccion de vino tinto, luego deshuesado y prensado en caliente para obtener la forma deseada. La carne se asienta sobre una base cremosa de puré de patata y se termina bañado por una reducción del caldo de coccion. Decorado con unas finas y crujientes chips de patata. Un plato potente de sabor.

Espuma de chocolate blanco y bola de chocolate: Terminamos con un postre compuesto de una espuma de chocolate blanco que esconde en el fondo una bola de helado de chocolate negro, sobre la espuma una tierra de brownie con frambuesas y yogur liofilizado. Buena integración de elementos, un postre bien equilibrado.

 

Malabar es la perfecta combinación entre sala y cocina. Para los amantes gastronómicos es muy agradable encontrar restaurantes como este, que te teletransportan a otras ciudades por la decoración y el ambiente sin dejar de sentir la amabilidad y cercanía de nuestra gente con la oferta gastronómica que nos plantean. El hecho de compartir los platos le da mayor dinamismo al servicio y para el comensal es la escusa perfecta para poder probar diferentes elaboraciones en una misma comida. Este lugar sin duda tiene mucho swing.

 

Carta de vinos MALABAR

Una carta bien compensada, donde encontramos vinos tintos de 21 denominaciones de origen diferentes, destacando la D.O. Ribera del Duero entre ellas, con 9 referencias.

Vinos tintos de denominaciones poco comunes en las cartas de los restaurantes de la provincia de Castellón, como V.T. Cádiz, D.O.P. Sierra de Salamanca, D.O. Empordà, etc.

Bien cuidada y trabajada, se nota la mano de los sumilleres al elaborarla, al no ver en ella los típicos "Barones" y "Marqueses" y apostando por vinos en los que prevalece la calidad, por encima del nombre. Me atrevería a decir que han sido muchos los vinos catados antes de elaborar la carta, ya que hay bastantes vinos de distintas variedades de uva diferentes, lo que a los amantes del vino (como nosotros), nos gusta, ya que nos da la posibilidad de catar vinos diferentes, y poco habituales.

En cuanto a los vinos blancos y espumosos se refiere, siguen el mismo criterio, 13 denominaciones distintas, donde hacen un pequeño hincapié fuera del territorio nacional, con vinos del Mosela alemán y espumosos de la A.O.C. Champagne, también poco conocidos, sobresaliendo su calidad.

 

Malabar

Calle Ruiz Vila, 8. Castellón

Teléfono: 964 22 93 01