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Restaurante Mediterráneo - Grau de Castelló

Restaurante Mediterráneo. El legado. (Grao de Castellón)

 

En esta ocasión visitamos el restaurante Mediterráneo para dejarnos seducir por la historia de este lugar que se encuentra en el Grao de Castellón. Mediterráneo abrió sus puertas por primera vez como casa de comidas hace más de setenta y cinco años. Fueron los bisabuelos de los actuales propietarios quienes decidieron dedicar sus vidas al noble arte del buen yantar. Tras varias generaciones, en el año 1993 los biznietos Antonio, Víctor y Sergio cogen el testigo de este establecimiento y continuaron con la pasión por la restauración de sus antepasados. El restaurante Meditérraneo desde los años 50 se convirtió en un referente de la zona y esta concepción se sigue perpetuando debido al buen hacer de los hermanos Rodríguez Fontanet.

 

Al entrar en el restaurante toda la historia se ve reflejada en la decoración y en los ornamentos que nos conducen al mar, al pasado: fotografías, barcos, conchas, piedras, plantas... El ambiente, pese a estar recargado es acogedor, la mantelería es de corte clásico y predominan los tonos cálidos. La capacidad de la sala es de aproximadamente 60 comensales y el horario de apertura es de lunes a domingo dando servicio de comida y de cena.

Nos invitan a la mesa para degustar algunos de sus platos.

 

Para comenzar nos sirven un aperitivo:

Croquetas de frutos del mar

El crujiente del exterior contrasta con la suavidad de una crema fluida, encontramos pequeños trozos de pescado. Un bocado sabroso y agradable al paladar.

Melón con virutas de jamón

Interpretación del plato. Servido en vaso, un sorbete de melón francés que le aporta un color anaranjado. También encontramos unas virutas de jamón tostadas y crujientes. Un platillo refrescante, pero un tanto dulce, este matiz enmascara la potencia que debiera tener el jamón.

 

Continuamos con unos entrantes:

Ensalada de ventresca

con mojama y escalivada

Ensalada en disposición circular, en el centro la escalivada de pimiento, cebolla y berenjena asada junto con los lomos de ventresca y pepinillo troceado. Todo ello culminado por una hoja de col lombarda en la cual encontramos unas cebolletas encurtidas y unos brotes germinados de repollo morado. Unas láminas de mojama se apoyan sobre la estructura central dándole diferentes volúmenes al plato. Agradable juego de texturas y sabores donde destacamos la untuosidad de las verduras, la acidez de los marinados y la frescura de unos granos de granada que ayudan a refrescar el paladar.

 

 

Pulpo

Pulpo roquero servido entero sobre una cama de patata con ajoaceite y pimentón. Unas escamas de sal negra se difuminan con el plato de pizarra. El pulpo, cocinado en su punto, se termina dándole un golpe fuerte de calor en el horno, resultando la piel exterior y los tentáculos crocantes.

 

Paté marinero

Servido en lata, en un bocado encontramos diferentes sabores de mejillón, caballa y sardina. Untamos el paté en unos pedazos de pan de cristal muy crujientes y agradables. Un entrante divertido.

 

 

 

Calamarcito

Pequeños calamares a la plancha servidos enteros; sobre estos una tempura de verduras, un salteado de ajos tiernos y unas habitas baby. Lo acompaña una salsa tártara que le da un buen toque de acidez al plato. El plato está decorado con una pincelada de la propia tinta del calamar. Buen contraste de sabores.

 

Ortigas de mar

Ortiguillas de mar rebozadas sobre unos aros de cebolla. Acompañadas por piñones y unos trozos de papaya y piña deshidratados que aportan un contraste interesante a la potencia marina y la textura gelatinosa que proporcionan las anémonas.

El esperado plato principal:

 

Arroz a banda

Éste es sin duda el plato que abandera a la casa. Primero sirven la banda, patata cocida, rape, pulpo y gallineta bañados por un suave ajoaceite que se rebaja con el fumet del pescado. En su conjunto el punto de cocción es perfecto, manteniendo la textura todos los elementos y conservando los sabores propios de cada uno. Mención aparte para la patata que absorbe el sabor de todo el caldo resultando exquisita. Después sirven el arroz, al centro, para que cada cual se sirva al gusto, acompañado de langostinos, trozos de sepia y de calamar. El punto del arroz perfecto, suelto y sabroso sin ser excesivo, utilizan la variedad Sénia para estos arroces y no lleva ningún tipo de colorante, el color lo aporta el caldo del pescado. Un puro deleite.

 

Para terminar nos sirven una tarta de crêpes de chocolate, bañada por una crema de cacao. Un placer para los más golosos. Después, un flan irlandés servido en tarro con una crema chantilly y granizado de café. Y por último, un refrescante sorbete de piña colada, coco y crema de piña.

 

En cuanto a los caldos, cuando tienes entre tus manos una carta de vinos en la que puedes encontrar variedades como chardonnay, sauvignon blanc, moscatel, macabeo, viognier, verdíl, px, merseguera, malvasia, albariño, verdejo, godello, treixadura, doña blanca, riesling, garnacha blanca ... y sin salir de los vinos blancos, te das cuenta de que detrás de esta carta hay mucho trabajo, mucha dedicación y muchas catas. Una carta bastante extensa, con 25 D.O. diferentes en lo que a vinos blancos se refiere, con 2 D.O. de vinos rosados, 11 D.O. de espumosos y 29 D.O. de tintos. También trabajan con vinos fuera de carta, alrededor de 10 referencias donde podemos apreciar las últimas novedades del mercado.

 

Para nuestra comida, el jefe de sala y sumiller Sergio Rodríguez nos aconsejó un vino alemán, D.O. Mosel, de la variedad Riesling, un Spätlese Trocken, un vino seco de vendimia tardía y rendimiento limitado, muy mineral, fresco y elegante con un paso en boca largo y agradable. No es de extrañar que Sergio fuera finalista en el concurso de sumillería “La Nariz de Oro” del año 2014.

 

Hemos descubierto en este pequeño lugar con tanta historia que las cosas si se hacen bien pueden perdurar en el tiempo, prueba de ello es el éxito del legado de sabor que comparten con nosotros la familia Rodríguez Fontanet.

 

Salimos del restaurante con una gran sonrisa tarareando unas letrillas de Serrat... “Y qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo”.

 

Restaurante Mediterráneo

Paseo Buenavista, 46, Grao de Castellón

Teléfono: 964 28 46 09